¡Tod@s preparad@s para el gran día!.
Cuando nos hemos levantado y desayunado, hemos preparado todo y bien tempranito nos hemos dirigido a Alborache a dar toda la información posible a los habitantes de este pueblo y sus visitantes.
Cada uno de nosotr@s llevaba un distintivo como componente del campamento de Greenpeace. Una vez allí, cada grupo se ha encargado de su tarea: los diseñadores de las pancartas las han colocado en lugares estratégicos donde todo el mundo pudiera verlas, los del teatro se han preparado para actuar y los que iban a recoger firmas se h
an lanzado a la calle, o más bien al mercado que nos rodeaba y que estaba lleno de gente.
El teatro se ha representado en varias ocasiones, cada vez ha salido mejor y ha sido un éxito.
Los que se encargaban de la recogida de firmas lo han hecho también genial pues han llegado a conseguir 369, ni más ni menos, ¡todo un logro!.
¿Y las pancartas?… ¡qué bonitas han quedado!. Ahora sí que nos sentimos Defensores del Planeta intentando ser multiplicadores invitando a más gente a acompañarnos en esta tarea tan necesaria.
Nos hemos sentido tan bien que hasta hemos cantado y bailado las canciones que solemos compartir en el albergue, esto espontáneo total, y es que estamos aprendiendo mucho pero también haciendo grandes amig@s.
Por la tarde hemos realizado una videoconferencia con los campamentos del turno de Galicia que son un poquito
mayores que nosotros. También ellos lo están pasando muy bien, y hemos podido ver a algún familiar de algún compañer@.
Má tarde hemos recibido a nuestr@s últim@s visitantes: componentes de los grupos locales de Valencia y Murcia. Juntos hemos visto un vídeo muy chulo “Unidos tenemos más fuerza”… y bueno, sobran las palabras pues el título lo dice todo.
Esta fuerza la hemos comprobado con los voluntarios de Greenpeace.
Tanto Alfonso, Encarna y Silvia de Valencia, como Jon y Sonia (una de nuestras monitoras) de Murcia, nos han mostrado fotos de todas las actividades que desde el grupo local han realizado últimamente y nos han contado cómo cuando seamos adultos podremos dedicar un trocito de nuestro tiempo libre a luchar por el planeta desde organizaciones como Greenpeace. ¡Gracias por compartir vuestro tiempo y experiencias con nosotr@s!.
Después, nuestra última cena… ¡qué rápido se ha pasado el campa y cuánto hemos disfrutado!. Esta noche hemos cantado más fuerte que nunca y con el “bon apetit” nos hemos despedido de un comedor del que nos llevamos muchos recuerdos.
Al finalizar, una despedida muy especial nos esperaba: los monitores han elaborado diplomas para tod@s y cada uno de nosotros, y también para ellos pues juntos hemos hecho un gran equipo. Durante la entrega las lágrimas han empezado a brotar y la verdad es que no sé si ha quedado alguien sin llorar. Sin duda ha sido una experiencia inolvidable para TODOS.
Embriagados por esta mezcla de sentimientos: tristeza por la despedida pero contento por el regalo de habernos encontrado, hemos ido saliendo para expresarnos, cantar, bailar,… todo ha sido muy espontáneo y especial.



