El segundo día nos despertaron al ritmo de tambores para que nos dieramos cuenta de que esto era el comienzo de nuestra travesia.
A lo largo de la mañana comocimos las campañas de Greenpeace mediante un juego que nos ayudó a desarrollar nuestros sentidos de la orientación gracias a las brujulas del Rainbow.
Ya por la tarde nos acercamos a las pequeñas aldeas de la zona para llevar a cabo numerosas encuestas para darnos cuenta de cuales eran las principales inquietudes medioambientales de sus habitantes.
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